Déjame llorar

 

Llora, llora, llora tanto como puedas, de tus lágrimas infinitas saldrá el Sol que anida en tu interior.

Llora, llora, llora tanto como puedas, con tu agua salada despertarán flores dormidas.

Llora, llora, llora tanto como puedas, desgarra tu alma sin miedo y siente todo tu dolor.

DesAhógame llanto sagrado.

DesAhógame de la rabia, de la impotencia, de la oscuridad de mi pecho y del nudo de mi estómago.

DesAhógame llanto sincero, deja salir el sufrimiento.

Ahogada en mi rabia no sigo. Me permito llorar tantas veces como lo necesito, con tanta intensidad como la tormenta requiera.

Si miras mis lágrimas y no intentas pararme, quizás salgan tus tormentas a flote y solo así nuestro espíritu vivirá libre, volará lejos, respirará viento sincero.

Mis lágrimas no son solo mías, sé que lloro tanto porqué lloro por los que no se atreven a llorar, por todos los que reprimen su llanto por miedo al que dirán, por todos los que la coraza les aprieta tanto que ya no saben ni cómo la pueden desabrochar. Piensan que reprimiendo consiguen ganar, pero otros sufren su pena, y ellos creyendo que empujan la oscuridad, la aferran contra sus pechos sin ninguna posibilidad.

Solo soltando seremos libres, solo dejando surgir lo que necesita salir viviremos en Verdad.

Dios me regaló este don, el don de ser un canal, un canal abierto, tan abierto que nadie lo puede cerrar, ni siquiera yo cuando mi estómago quema y no puedo casi ni caminar. Dios me regaló este don para poder respirar por los que no respiran y sanar por los que no sienten que necesitan sanar. Dios me permitió ser yo, y yo poco a poco voy aprendiendo a ser sin justificar lo que soy.

Todos somos canal. ¿El tuyo como está?

Cuando veas a alguien llorar no intentes parar su llanto, nunca pares lo que algo más sabio que tú y que yo permitió. Cuando me veas llorar nunca pares mi llanto. Siéntate a mi lado y mira la belleza de mis lágrimas a mi rostro acariciando. Qué no te asuste su tormento, te están regalando un milagro, te están sanando sin contártelo.

Cuando me veas llorar no sufras por mí, únete a mi llanto, siente mi tristeza, mi rabia o mi impotencia y siente como todo fluye si eres de sangre valiente. Siéntate a mi lado y respira. Sin prisa sé solo presencia y no interrumpas el flujo de la lluvia que ha terminado con la larga sequía, la lluvia que anhelaban mis bosques y mis desiertos de noches.

Cuando me veas llorar siéntete afortunado. Cuando me veas llorar siéntete afortunada porque estoy abierta en canal, estoy abierta de par en par. Agradece lo sagrado de mi llanto desolado y no intentes que me sienta bien, porque no hay mejor cura que mi alma desnuda.

Cuando veas a alguien llorar, sé valiente y encuentra en el silencio tu hogar. Desahógate con su compañía y nunca interrumpas lo que la naturaleza inicia. Cuando me veas llorar, recuerda que estoy bien, que llorar me sana, me quita la pena bailando, así que no pares mi llanto, nunca pares mi llanto. Recuerda una vez más: siempre déjame llorar.

Durante mucho tiempo me castigaba a mi misma de manera inconsciente por llorar tanto, me castigaba por llorar más que las personas que me rodeaban, y por tanto el llanto se alargaba y se unía con la ansiedad, porque luchaba contra mi emoción. Cuando nos resistimos a algo, realmente nos estamos aferrando a ello. Poco a poco fui entendiendo la necesidad de aceptar mi llanto, y el regalo que supone poder expresar mis emociones con mis lágrimas con tanta facilidad. Esto me permitió aceptar mi llanto, con esta aceptación entendí su papel en mi vida y la importancia de este. De esta aceptación vivo distinto el llorar y lo veo como un regalo de la vida tanto cuando ocurre en mi ser como cuando alguien se permite llorar en mi presencia. Es un milagro y lo acepto con los brazos abiertos. Dejando en libertad mi llanto este siempre consigue limpiar todo aquello que tapa mi Sol interior y de ahí nace mi arcoiris. Un arcoiris que es un reflejo de aceptación y unión de todo mi ser manifestando el amor incondicional hacia mí y hacia el mundo entero.

Me permito llorar, gracias por los ciclos de la vida. Gracias por ser una ninja de las emociones, gracias por ser un ser de luz, gracias por atreverme a sentir con mis mil sentidos una y otra vez. Gracias Dios, gracias Maestros ascendidos, gracias, gracias, gracias. Gracias por siempre estar a mi lado incluso cuando la mente no me deja sentir con claridad. Gracias por regalarme el don de las palabras, de la comunicación, de la expresión artística, de la inteligencia corporal, gracias, gracias, gracias. Gracias por saber y aceptar que estos dones tienen un precio vital, y que todo es para mi evolución y la evolución de todos los implicados. Gracias, gracias, gracias. Te amo, te amo, te amo.

Caterina

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